Aquello que nos hace felices

"Quizás sea tan simple como vivir una vida llena de tranquilidad y armonía."

Autoría: Feris+Biz


Deberíamos detener nuestra ajetreada vida para hacernos una pregunta: ¿somos felices con lo que hacemos?Muchos hipócritas dirán que sí, pero en el fondo todos sabemos que no.

Por desgracia, tanto ricos como pobres, se ven en la misma situación. La riqueza no asegura la felicidad, y en buena parte de las ocasiones, significa un deterioro físico y mental. En una vida humilde, la persona se ve privada de muchas cosas que desea. El factor económico puede sacarnos de un aprieto pero no garantiza la felicidad por mucho que nos traten de convencer de lo contrario.

El ciudadano promedio, se conforma con cualquier puesto de trabajo aunque este le arrebate su dignidad. Suele acabar trabajando en algo que no le llena emocionalmente y que detesta. A esa persona le recomiendo dejar todo lo que no le haga sentir bien, para dedicarse a su verdadera pasión.

Usted debe luchar y enfrentarse a todas las dificultades, si algo le gusta... ¡vaya a por ello! Tendrá que renunciar a muchas cosas pero es un sacrificio que merece la pena. ¿Es mejor sacrificar su pasión? ¡No lo creo! ¡Debe luchar por ella todos los días sin tregua hasta conseguirla!

A cada uno le hace feliz una determinada labor, la mayoría de la gente la desconoce porque el apresuramiento de la vida, en muchas ocasiones, no ha permitido descubrirla. Nunca es tarde para detenerse y corregir nuestra trayectoria. Reflexionar esto es bueno, antes de continuar a regañadientes por ese camino.

No podemos perder el tiempo, no podemos permitirnos continuar desviando nuestra atención a cosas irrelevantes, debemos centrar todos nuestros esfuerzos en nuestra gran motivación, si de verdad queremos triunfar.

Un factor importante es la estabilidad mental. Para gozar de ella es preciso autoimponerse una disciplina y establecer una serie de buenos hábitos. También es importante desconectar para mantener alejados el estrés y la ansiedad. Algunos ejemplos para evadirse serían hacer ejercicio, salir a la naturaleza, leer o escuchar música. Nunca se puede caer en vicios o en el hedonismo, porque son momentáneos y sólo agravan el problema.

Para conseguir la felicidad, es tan sencillo como hacer sin límites aquello que a uno le gusta. También es preciso rodearse de personas que aporten siempre algo bueno. Quizás sea tan simple como vivir una vida llena de tranquilidad y armonía.