¿Qué es la verdadera libertad?

Libertad para algunos es hacer todo lo que deseen, aunque les lleve hacer lo más degenerado y vicioso. La reclaman, pero ellos mismos se esclavizan. Se creen independientes y autosuficientes, en realidad son adictos al sistema por tanto dependen de él. Se conforman con ser asalariados, no aspiran a nada grande, sólo a su propia comodidad.

Otros en cambio tenemos la verdadera concepción. Liberarse no es otra cosa que regresar al orden natural, donde todo se encuentra en perfecta armonía. En ese contexto, cada uno sí es dueño de su destino, puede desarrollarse sin ser influenciado por la perjudicial propaganda moderna, además de gozar de una completa autosuficiencia. La gran mayoría depende de la sociedad, sin ella no serían capaces de seguir adelante, pues consumen todo. Al igual que los bienes y servicios, las ideas se pueden adquirir, se publicitan las más perjudiciales para nuestra mente, mientras se prohíben las beneficiosas. Cada individuo debe desarrollar por sí mismo un pensamiento propio, tiene que desechar esa opinión pública creada con la finalidad de ser adoptada como propia. También es preciso acabar con el reloj, sólo nos trae ansiedad, además de arrebatarnos el tiempo libre. Este es oro dicen, y es verdad, por eso tenemos que ser dueños del nuestro.


¿Actuamos con total independencia o condicionados por alguien? Esta es otra cuestión. Desgraciadamente, buena parte de las veces es la segunda opción. Pensándolo bien, para dejar de actuar condicionado por alguien, hay que hacer caso omiso a la sociedad. Es difícil, lo reconozco, pero no imposible. Mucha gente nos persuade como sirenas, arrastrándonos al cautiverio, aunque si nuestra determinación es fuerte, eso no ocurrirá.


La verdad libera a la persona, y para alcanzarla, dudar/cuestionar, es fundamental . Uno se queda perplejo al ver cuanta patraña hay a nuestro alrededor, vemos cómo cae una tras otra, abriendo paso a lo bueno y verdadero. La mentira es una cortina ante nuestros ojos que no nos permite ver qué hay detrás de ella. Impide el paso de la luz, dejándonos en la más absoluta oscuridad.

El proceso de liberación de una persona, es similar al de un ave enjaulada, al principio se muestra reacia a salir, o no sabe que puede. Hasta que algo la anima a escapar y emprender el vuelo. La clave para romper nuestras cadenas está ante nosotros. Hay que sacrificar muchas comodidades, pero ningún precio es demasiado alto, en juego está recuperar la libertad. Más que esfuerzo, requiere voluntad.